diumenge, 4 de maig de 2014

Joglars, El coloquio de los perros. Dirección de Ramon Fontserè



Ha regresado a Barcelona el equipo del bufón del reino Albert Boadella, ahora sólo corresponsable de la adaptación-actualización de la novela ejemplar cervantina.

Ramon Fontseré y Marina Cabanas gestualmente magistrales
La puesta en escena es sobria y eficaz, la actuación sobresaliente, pero esperaba más fuerza, mayor acidez, una crítica más potente. Demasiada cera para arder nos depara el presente como para que la obra sea pálida y sosa.

Se agradece el placer de escuchar las palabras de Cervantes porque las morcillas de la adaptación suenan vulgares, expresiones sobadas que contrastan con los ricos fragmentos del texto original.

Los perros, que tanto gustaban a Don Miguel, son personas que, transformadas antes de nacer, no volverán a su estado humano hasta que:

"...vieren con presta diligencia derribar los soberbios levantados y alzar a los humildes abatidos..."P. 24.

Como dice la bruja Cañizares que sabe quién fue la causante del conjuro. La ironía cervantina hace que Berganza no se lo crea e interprete de una peculiar forma esta imagen:

"Digo, pues, que el verdadero sentido es un juego de bolos, donde con presta diligencia derriban los que están en pie y vuelven a alzar los caídos, y esto por la mano de quien lo pueda hacer. Mira pues, si en el discurso de nuestra vida habremos visto jugar a los bolos, y si hemos vista por esto haber vuelto a ser hombres, si es que lo somos." P. 30.

Somos perros parlantes que nos preguntamos:

"¿Quién será poderoso a dar a entender que la defensa ofende, que las centinelas duermen, que la confianza roba y el que os guarda os mata?" P. 7. 


La edición íntegra de la obra de cervantes en: http://miguelde.cervantes.com/pdf/El%20coloquio%20de%20los%20perros.pdf