dimecres, 20 de gener de 2016

Raquel Picolo, La nit als armaris. Argentona: Voliana Edicions. Club de Lectura de la Biblioteca de Can Manyer a Vilassar de Dalt



Contes intensos units per fils delicats i ferms que lliguen un món particular que va des de Cerbi fins a Salzburg o fins on sigui, perquè a tot arreu hi ha nit als armaris i algú que els vol obrir.

"Buscar les arrels és buscar la nit als armaris."

Llibre amb àvies que són arrels fortes, avies amb gust per espiar i que no "veuen traumes a dins de l'armari" perquè en tenen la clau. Al seu costat, els pares viuen a la figuera en una mena de "capçada virtual".

Una munió de personatges ben diversos i atractius habita aquestes pàgines, a vegades, sembla que els acompanyin manairons que els fan brillar els ulls i les cabelleres com el foc, que desvetllen les mentides dels mòbils, que fan venir ganes de viure en un arbre o d'anar-se'n al desert on una dona d'aigua pot fer brollar una font d'aigua viva.

La màgia és continguda però present, com en sordina, mentre els fils van lligant vida i literatura i en fan paradoxa: el llibre de l'Adrià arrodoneix el text i en Marc s'hi troba reflectit com en un mirall, sort que la Laura, la pubilla de Casa Barrina, sap fer raviolis a la toscana i, sense buscar, ha trobat la nit als armaris... I fins i tot n'ha sortit de l'armari!

Magnífica ressenya de Jordi Cervera amb comentari personal de l'autora.

dijous, 14 de gener de 2016

Alice Mc Dermott (2015), Alguien. Barcelona: Libros del asteroide





Secuencias de una vida, montadas en aparente desorden, pero con un calculado equilibrio entre decir y callar, entre mostrar y esconder. Menos es más.

El conjunto es un retablo realista de la vida en Brooklyn durante el siglo XX desde el punto de vista inteligente y suavemente irónico de la protagonista Marie Commeford. La voz de esta hija de emigrados irlandeses universaliza el relato, porque desde el principio queda claro que lo que más importa son las palabras.





En casa de Marie el hermano recita y el padre mueve los labios inconscientemente siguiendo los versos de modo semejante a como ella cuando da vueltas a un terroncito de azúcar en la boca.

Palabras que se deshacen entre los labios y que narran historias como las que cuentan en el piso de arriba de la funeraria la madre del propietario y sus amigas que, cual parcas, tejen los hilos de la vida recuperando recuerdos y dando sentido a las vidas que allí tienen su última posada.

"Había cierto sentido del deber en aquella manera que tenían la señora Fagin y sus visitas de ir ordenando recuerdos, rumores, chismes y anécdotas, historias" P 166.

Marie tomará modelo y nos contará su paso por la vida engarzando multitud de otras historias: la de Pegeen, con la descripción de la cual arranca la novela, la de la madre de su mejor amiga Gerty, la de la noche de bodas de Dora Ryan, la de su primer amor, la más larga de su hermano Gabe, la de su marido Tom, otro gran narrador...

Hasta que de manera imperceptible se intuye que el círculo se cierra cuando se acuerda de cómo Pegeen un día antes de morir, hacía proyectos y decía: "Y, entonces, ya veremos" P. 307.

Por el camino de esta vida encontramos momentos que merecen palabras especiales, imágenes como joyas, que los rescaten del olvido.

Así sentimos el dolor de la cesárea sin anestesia después de horas de fatigosos esfuerzos por dar a luz:

"Un dolor como el ritmo vertiginoso de un vagón al pasar, el aire ligero y oscuro y punzante, acero contra acero amargo, un tren que me pasa por encima, que me rompe los huesoso de la cadera y hace temblar los dientes de mi cráneo de  porcelana " P 241.

O las alucinaciones y el ardor de la fiebre:

"Era como si un papel de pared con bandadas rojas me creciera como hongos en la lengua y hacia la garganta." P. 243.

Otros asuntos cotidianos también merecen la sorpresa de la analogía apropiada e ingeniosa. Así el acento irlandés de la madre, resurge con fuerza cuando se enfada:

"como los pedazos de carne que salen del fondo del puchero." P. 80.

El placer de la palabra justa, de la historia bien contada, de jugar con el lenguaje y respetarlo.

Como el propietario de la funeraria señor Fagin, con el mismo apellido que el viejo prestamista judío de Oliver Twist, respeta a Dickens, aunque haya usado su apellido para tal personaje.


Representación de Fagin, el personaje de Dickens inspirado en el delincuente Ikey Salomon

A pesar de ello el Fagin de esta novela dice del gran autor:

"lo amaba, admiraba y detestaba como solo cabe hacer con un hermano.

En cierto sentido, Alice Mc Dermott es, a la vez, heredera y hermana de Dickens.






dijous, 7 de gener de 2016

Elena Ferrante (2014), Las deudas del cuerpo. Barcelona: Lumen

Elena Ferrante, o cualquiera que sea su verdadero nombre, continúa con esta obra la saga Dos amigas: La amiga estupenda, Un mal nombre y, de momento, la novela que nos ocupa.

Lenu o Elena vuelve, otra vez, la vista atrás y nos habla continúa hablando del poder feroz de su amiga Lila que es a la vez: revelación y angustia,  iluminación y oscuridad porque es capaz de generar una reacción de amor y de odio apasionante con "una potencia de sirena".



Su clarividencia y sus sombras atrapan, como siempre a Lenu, porque Lila es su Mister Hide, la amiga del alma y, a la vez, el espejo cruel. La magistral descripción de los claroscuros de la amistad es uno de los valores de esta novela.

Profesionalmente las dos han alcanzado la madurez: Lila domina los secretos de la informática con el "frenesí digital de reducir la totalidad del mundo miserable a la verdad del 0 y del 1" P. 86. y consigue un buen empleo.

Lenu continúa con su actividad literaria, aprende a aceptar y a defender sus obras y se convierte en la feminista que quiere ser visible y dejar de ser la otra faz de la tierra. Se trata de un proceso de apoderamiento en el que las deudas del cuerpo juegan un importante papel.


 


Lenu, se ha asignado a sí misma el papel de mujer fuerte que como un caballero "con portentoso coraje doblega y domina a horribles bestias con sus propias manos."

Y la tensión dramática principal vendrá de este hecho y de la inestable situación familiar que le producen una sensación de opresión y de extrañamiento: 

Lenu se siente: "como una gota de lluvia en una telaraña" y sumergida dentro de su cuerpo : "la única materia por la que merecía la pena esforzarse."

Este reconocimiento será lo que le llevará a romper con el papel que se ha auto asignado, vivirá en carne propia la liberación sexual y conseguirá literal y metafóricamente volar, respetar las deudas del cuerpo y elevarse:

"Volar lo sometía todo a un proceso de simplificación, y suspiré, traté de abandonarme".


 

Afortunadamente, continuará.

divendres, 18 de desembre de 2015

Javier Pérez Andújar (2011), Paseos con mi madre. Barcelona: Tusquets (Andanzas) Club de Lectura de la Biblioteca de Can Manyer. Vilassar de Dalt.


Miquel Fuster, 15 años en la calle

Paseos con la madre y con el lenguaje que Pérez Andújar ha mamado entre los bloques de pisos del cinturón rojo de Barcelona.
Su voz, entre desencantos e ironías, proclama una indeleble conciencia de clase, el orgullo de provenir del proletariado y de convertirse en trabajador de las palabras jugando con ellas en el barrio, en la Facultad y en cómics y revistas como  Ajoblanco.


Pero el pensamiento y el estilo del autor es metafórico, ya que se basa en analogías: "la tecnología con que funcionan los sueños".

La Biblioteca es al barrio como la selva del Amazonas es al planeta.

Encontramos tal cantidad de metáforas que en algunos momentos nos entra el vértigo del salto entre realidades diferentes. Ya lo sabemos, como más diferentes sean las realidades que se equiparen, mayor sensación de estimulante pirueta.

Me interesan las analogías críticas que oscilan entre la comicidad y el conceptismo. Así la que termina el párrafo en que rememora el entierro con honores del alcalde Porcioles en el que se diluyen "los viejos tiempos como mi abuela las gotas para la memoria en un vaso de agua" o la que cierra un comentario sobre el astro Plutón que estudiamos como planeta y que ahora no es considerado como tal sino que ha regresado a la periferia de los conocimientos secundarios: "A Plutón le pasó con el siglo XX lo que a muchos en Barcelona con los años setenta."
Sin embargo las imágenes que he rastreado con más placer son las que siguen el camino que lleva a convertirse en escritor y a encontrar su voz.

Ricardo Opisso, La Rambla. El río filosófico de Barcelona

El deseo de ser un quinqui para salir al paso de la gente de la Rambla y arrebatarles sus secretos, o cuando escucha las conversaciones en el autobús y no puede seguir leyendo porque allí está el lenguaje vivo que confunde "dentadura" con "dictadura", porque allí se fragua la vergüenza de ser catalán como la vergüenza de ponerse corbata.
A veces la lírica le puede:
"Llueve sobre la acera como llueven palabras sobre los libros." P. 45.
Pero el pensamiento analógico con su regla de tres de toda la vida es el que da la puntilla para encontrar un arraigo precario:
"Las palabras crean realidad pero esta no les pertenece, igual que el obrero crea riqueza sin formar parte de ella."
Me gustaría creer que la plusvalía de las palabras se encuentra en las selváticas bibliotecas de los barrios y los pueblos.