dilluns, 12 de juny de 2017

Idelfonso Falcones (2016), Els hereus de la terra. Barcelona: Rosa dels vents.


He llegit aquest totxo encara que sabia què mhi trobaria:  uns personatges amb vides dinfart que són a tot arreu on cal per seguir el fil dels fets històrics. 

Me lhe  empassat  perquè porto a lADN  lHospital de la Sant Creu i el seu carrer i, a més a més, el pas del segle XIV al XV és una de les meves èpoques preferides, potser perquè hi trobo algun paral·lelisme amb lactualitat.

Crec que lhe acabat per una mena de fe en la lletra impresa  que tenia a ladolescència i primera joventut esperant trobar una sorpresa o, fins i tot, més significat al títol que un fàcil calc d' Els pilars de la terra.

Fins i tot, mentre mempassava la tossuderia sem va acudir un títol alternatiu, encara que no sigui gens bona en aquesta tasca: Les naus de la terra.  Així quedaria destacada l'analogia que es repeteix i que relaciona els cascs de les naus i els arcs del gòtic civil de les Drassanes i del citat Hospital. Aquesta és lúnica metàfora important que m'ha cridat l'atenció i que intenta donar unitat al text.




Total, llegia, divagava i recordava que el mestre Ray Bradbury deia que de tot el que llegeixes en pots treure una lliçó.




dijous, 8 de juny de 2017

Andrea Camilleri (2017) Un nido de víboras. Barcelona: Salamandra. Traducción de Carlos Mayor




He vuelto a regalarme una del comisario Montalbano.

En este caso se trata de una novela escrita en 2008 y que ha tardado en publicarse en italiano hasta 2013 para no coincidir con el espinoso tema que trata y que ya había aparecido en La luna de papel de 2004.

A Camilleri le gustan los retos y profundiza en temas complejos como el que aquí aparece y que no desvelaré.

Parece que el autor, que ha creado unos personajes y un mundo a la medida del Mediterráneo, detesta la rutina tanto como el comisario Montalbano detesta la burocracia:

“la burocracia podía compararse con un universo carcelario, una especie de inmenso campo de concentración·” (P. 21)

Por esto acepta el desafío de temas comprometidos y los contempla con su mirada especial y valiente del mismo modo que su comisario cambia la rutina de recitar las tablas de multiplicar, para entretenerse mientras espera que el interlocutor conteste al teléfono, por la recitación de fragmentos de la Ilíada.

Quizás un día me sorprenda y aparezca Livia, la siempre lejana novia de Montalbano, cocinando un delicioso rissotto para ella sola.


Me temo que ya puedo esperar este día bien sentada.


diumenge, 28 de maig de 2017

David Leavitt (2015), Los dos hoteles Francfort. Barcelona: Anagrama (Panorama de narrativas)

https://walkwithmemaps.wordpress.com/2013/03/27/mapas-que-estan-vivos/Afegeix la llegenda

“Lisboa es la punta del dedo de Europa. Y todo lo que Europa es y significa está condensado en esa punta. Demasiado. Es una cisterna llena a rebosar… y cada vez que un barco zarpa el nivel de agua baja un poco.” P. 109-110



Lisboa 1940: embalse de refugiados, laberinto de historias, ciénaga de vidas, punto de encuentro, puerta de huida o callejón sin salida.

Entre las tragedias vitales de la multitud que huye de la persecución y de la guerra, dos parejas de snobs, los Winter y los Freleng, parecen llevar una vida frívola mientras esperan embarcar en un barco hacia los Estados Unidos  en el que, como privilegiados súbditos, tienen plaza asegurada.

Pero esta aparente ligereza y camaradería en la que viven, esconde turbios secretos que no tardan en estallar. Entonces, el pantano de Lisboa y el ritmo moroso de aguas estancadas de la narración se precipita y los juegos de cartas con el que Julia hace interminables solitarios adquiere su verdadero sentido: hace tiempo que las cartas están echadas y no se puede huir de uno mismo.

Sólo Peter Winter, el narrador, parece encontrar un nuevo sentido a su vida a partir de un objeto que también le caracteriza: su coche. Los automóviles le han permitido ganarse la vida y, ahora, le proporcionan la excusa para dejarse de frivolidades, ser útil a la sociedad y a la vez encontrar un nuevo amor. Un golpe de suerte o una especie de “hada verde” intuitiva y certera.

Quizá el instinto mismo es una suerte de “hada verde”, cuyo sabor amargo atemperamos con excusas”. P. 120.

Naipes frente a automóvil, ficción frente a realidad, este es el dilema y el juego novelesco, tal como ocurre en las novelas policíacas que escriben los Freleng donde se mezcla ilusión y vida.

Las cartas, el automóvil y, también, la perrita Daisy actúan como símbolos que caracterizan a los personajes que acompañan.

Veámoslo:

Peter Winter nos dice de su amigo Edward: “Su voz era suave y dura al mismo tiempo, como el ruido de los neumáticos de un coche sobre la grava mojada”. P. 17.

Continúa comentando que Edward Freleng lo guía:

tirando de mí como podía tirar de un perro con correa” P. 27.


Una situación tensa, de las muchas que aparecen, es vista por el narrador como:

“...cuando tienes el coche parado ante un semáforo en una pendiente muy inclinada, y debes pisar el freno y simultáneamente meter la marcha. P. 198.

No se acaban aquí los símbolos.

Las dos parejas, huyendo de los nazis, han ido a parar a dos hoteles con el mismo nombre alemán. Se me antoja que el elemento fundamental que representa el juego de espejos dobles que se establece entre los Freleng y los Winter es la puerta giratoria.


https://actualidad.rt.com/sociedad/view/96005-video-torbellino-acuatico-muerte-breta%C3%B1a

Siempre me han encantado las puertas giratorias, el espejo y el remolino en ellas; cómo, cuando pasas a través de ellas, por espacio de un instante estás sellado, en un ataúd, secuestrado en el interior de una cuña de vidrio.” P. 29.

Así están los personajes: secuestrados en un remolino. Saldrán de él y cada uno seguirá un camino diferente. Menos la que se quedará en el ataúd.

Al final, nos queda un pequeño detalle que el autor tiene a bien decirnos que es falso: en 1940 no había pavos reales en el Castelo de Sao Jorge de Lisboa. Pero el escritor quiso que los hubiera, porque sin ellos no hubiera podido cerrar la narración con esta sinfonía de metáforas tras su ruptura con Edward:

Entonces el pavo real floreció todo entero (…) como si, de entre sus plumas blancas, brotara un millar de diminutas aves blancas, un millar de diminutas aves blancas que alzaban el vuelo hacia el cielo. Las palomas rezongaron, como acusando un dolor. Se levantó una brisa, contra la que la cola desplegada era como una vela…


http://www.bioenciclopedia.com/pavo-real/

Finalizó el espectáculo. Daisy dejó escapar una serie de ladridos que eran como un claxon. Las plumas se plegaron, como unas cartas magistralmente cerradas en abanico.”

Fin del affaire y fin del juego.

dimarts, 23 de maig de 2017

William Shakespeare (2017) Ricard III. Tarragona: Arola editors (Textos a part). Traducció de Joan Sellent. Llegir el teatre: Biblioteca de Can Manyer. Vilassar de Dalt

Cada vegada que torno a un clàssic em parla de manera diferent i cada nova representació nés una lectura amplificada.

Vaig llegir Ricard III, per primera vegada, sortint de ladolescència amb ledició Obras Completas dAguilar, mentre seguia els diàlegs dels personatges a la representació que en feia Estudio 1” a  lúnica cadena de televisió daleshores: TVE.

I ara, molts anys després. Què mha dit a cau dorella Ricard III?

 https://ivangimenez.com/2015/06/27/mi-reino-por-un-leon-o-un-lobo-ricardo-iii-inspiro-a-ned-stark-y-tyrion-lannister/

Que la potència narrativa de la guerra i les intrigues entre els York i els Lancaster han portat molta cua, inclosa lexitosa saga Joc de trons, perquè  és un exemple perfecte que la vida és una ruleta o una roda de Fortuna on com més puges, de més alt et precipites.

Qui puja més amunt és qui mes rep
els cops del vent, i si trontolla i cau,
es fa miques. (P. 50)

També mha xiuxiuejat que Ricard —gos malèfic, porc espí avortat, aranya inflada, gripau maligne— és un pèrfid comediant que aprofita les seves dots dactor i de director escènic per enganyar i seduir. Ricard és un hipòcrita que coneix el seu poder i que xala ordint el guió perpetrat per la maldat del seu esperit deformat con el seu cos.

Ricard:

Vos sabeu tremolar, ruboritzar-vos,
empal·lidir, perdre lalè  a mitja paraula
i tornar a començar i tornar a parar,
com si estiguéssiu trastocat de pànic?

Buckingham

Oi tant:
sé imitar lactor tràgic més expert,
...
(P. 128)


Al final, els fantasmes prendran la paraula i actuaran davant del ja rei Ricard recordant la seva història. Seran el cor que dictarà sentència: Demà en plena batalla, pensa en mi. Els mots són el motor de la justícia poètica.


I la representació al TNC?

El meu Ricard és més dolent, la reina menys paròdia de reina de teatre, magradaria que els espectres tinguessin més veu i no macostumo que personatges tràgics es tractin de tu.



Ara bé, la interpretació de Lluís Homar i de Carme Elias momple de goig i la música és una insospitada delícia.