dimarts, 11 de juliol de 2017

Masao Yamamoto. Metàfores visuals


Pintor de formació sha convertit en un fotògraf poeta.


Captura els records sense estridències, evoca les fotografies de la nostra infantesa i en fa sortir imatges delicades que la crítica anomena minimalistes.


Son més aviat càrregues de profunditat carregades de connotacions.


Trobo més afortunada la comparança amb haikus visuals.


Com l'ametller florit
bandejo el meu neguit
les flors al vent.
(Rosa Leveroni)


Olivera en flor,
sobre núvols de cotó;
carretera en dansa.
(Pep Ros)


Ara estic sol,
quan es podreixi el cos,
terra opulenta.
(Francesc Prat)


Com a cloenda,
només goso a posar un títol a l'última fotografia:
Desig rodó




dimecres, 5 de juliol de 2017

Gonçal Mayos (2016) Homo obsoletus. Precariedad y desempoderamiento en la turboglobalización. Barcelona: Red ediciones S.L


Han caído los muros de los antiguos laberintos, pero nuestro mundo continúa siendo un lugar inhóspito donde uno puede perderse con facilidad. El laberinto de nuestra sociedad posmoderna, digital y globalizada se identifica con la imagen del desierto: espacio abierto y mutante sin señales ni guías.

El principal problema "ya no es encontrar la única salida (entre muros y puertas cerradas), sino sobrevivir y reciclarse continuamente dentro de un laberinto de dunas sin límite y siempre cambiante por los vientos de la historia o el desarrollo tecnológico." P. 17.

Las metáforas le sirven a Mayos de lazarillos en la tarea necesaria y compleja de dotar de sentido la ingente información que maneja y que es el sino de nuestra época. Totalmente de acuerdo, ésta es la función de las metáforas: actuar de linternas para iluminar el entendimiento.




Marcuse, Sontang y Lakoff ya nos enseñaron que multitud de actos cotidianos, casi mecanizados, están condicionados por las imágenes que se infiltran en nuestro lenguaje, en nuestra cultura e, incluso en nuestro cuerpo y en nuestras forma de ocio.

Así, si el ser humano ha sido visto a lo largo de la historia como un guardabosques, un jardinero o un cazador, ahora, quizás sería mejor que pasara a convertirse en un observador que hace públicas sus visiones y actúa de forma minimalista con mesuras coordinadas y efectivas.

Por otra parte, hoy todo parece wiki, cool, burn, líquido y maleable; aunque también: slow, reticular, mestizo, verde y lila. Depende de donde pongamos el foco de la linterna metafórica, que es una herramienta de gran poder aunque pueda ocasionar zonas de oscuridad y equívocos de perspectiva.

Por ejemplo, para volver a la sugerente imagen del moderno laberinto del desierto. Existen otros laberintos sin muros que son caminos de perfección, como el laberinto de la Catedral de Chartres.


Así mismo, en determinares lugares, el desierto real se puebla por las noches: aflora la gente, juegan los niños, suena la música y se intuye que allí existe una comunidad humana, un pueblo, aunque no lo parezca.

¿Se trata de excepciones? Seguro que sí, pero me gusta ver estas pequeñas realidades fuera del foco de la linterna, como indicios de un posible cambio.

Porque hay una juventud que coloca lo común en el centro de sus itinerarios, que no consume compulsivamente y que desea un mundo más igualitario. Una juventud acostumbrada a trabajar en una red que no sea alienante, sino que sume esfuerzos y fomente la equidad.

Espero que el nuevo libro que anuncia Mayor ponga el foco en esta juventud e ilumine, con su saber, el camino de salida de los nuevos laberintos.

Me niego a perder la esperanza.

"Pues en el desorientado hombre turboglobalizado, la gran esperanza de empoderamiento estriba —como ya apuntaba Nietzsche— en devenir "niño" pues es la mejor posibilidad de un "nuevo y radical comienzo." P. 113.


divendres, 30 de juny de 2017

Eva García Sáenz de Urturi (2016) El silencio de la ciudad blanca. Barcelona: Círculo de Lectores


Mitos, símbolos y metáforas son el sustrato que nutre una trama que enlaza presente y pasado en una serie de asesinatos dobles.

Todo parece ser par como en la decoración del piso de Ignacio, el detective que detuvo por asesinato a su gemelo, Tasio.

“Todos los cuadros pertenecen a series de dos. Como si fuera la mitad de un todo y estuviera esperando a que su gemelo volviera para ocupar la parte del espacio que le pertenecía.” P. 87.

Pero, cuidado, se dice que no hay dos sin tres y la simetría de parejas se rompe de forma, por decirlo suavemente, inesperada.

El modus operandi de los crímenes es simbólico: el tejo, el venenoso y curativo árbol de la muerte y las abejas también con su ambivalencia de símbolo de anuncio de la muerte y de resurrección del alma.

Los crímenes tienen una escenografía en la que se reflejan también mitos, como el de Ochate; símbolos como los eguzkilores y metáforas como el bajorelieve de la pareja de San Vicentejo que parece reposar en actitud cariñosa.

                         
http://gatikakoliburutegia.foroactivo.com/t19-nuevo-libro-para-leer-el-silencio-de-la-ciudad-blanca

De hecho, los espacios: monumento y paisajes son, casi siempre, reflejo de la historia y de la intrahistoria de la ciudad blanca , Vitoria, y de la tierra alavesa que se encarna en la figura del abuelo.

Vitoria es un microcosmos endogámico del que las “manadas” de jóvenes no quieren salir, como si estuvieran encerrados en un rico panal: buen caldo de cultivo de este drama.

En esta ciudad blanca, donde las piedras hablan en silencio, encontramos personajes cuyas vidas rozan el abismo. Dos de ellos serán la pareja de inspectores Unai y Estíbaliz. Muchos de los nombres de estos sufridos personajes son simbólicos como el de Alba-Blanca Salvatierra la subcomisaria y el inspector Unai Ayala que recibe el apodo de Kraken, el gran calamar abisal fuerte y poderoso. Fortaleza necesita para descubrir al asesino al precio de descender a los infiernos.

En la naturaleza se encuentra la raíz de la vida auténtica que representa el abuelo sabio de parcas palabras y de acciones decisivas. Allí en el campo es donde las energías se recupera y el contacto con la naturaleza engendra la solución del caso.
Aunque se esboza el motivo de “menosprecio de corte y alabanza de aldea”, la protagonista sigue siendo la silenciosa ciudad blanca que sólo habla a quien la sabe escuchar y que escoge al Kraken como símbolo mientras canta la canción Abrazado a mi tristeza de Fito y los Fitipaldis.


Menos mal que con los rifles
No se matan las palabras.

Total: 

¡Una Vitoria y una novela de película!