dissabte, 26 d’octubre de 2013

Dulce Chacón (2002), La voz dormida. Madrid: Alfaguara


La voz duerme en los cuadernos de Hortensia, en las cartas testimonio de condenados a muerte o de exiliados sin retorno, como en todos los escritos del mundo y sólo despierta si alguien lee sea para compartir o para censurar.

Así ayer en papel y hoy en el sin lugar de una hoja en blanco virtual. Muchas veces sin dramatismo, desde nuestro aún cómodo, pero precario, lugar en el mundo.

Porque también ahora:

"La política es una araña peluda muy negra muy negra" P48.

"Y para escapar de la gran tela de araña que imagina, pegajosa, enredada en sus pasos, intenta..." P. 76.

"La tela de araña la había enredado por completo. Ella estaba metida, y bien metida, en este ajo." P. 79.

No nos pensábamos que en el siglo XXI, aunque de otra forma, también intentaríamos escapar de esta red para compartir en libertad.