diumenge, 8 de desembre de 2013

Ursula K. Le Guin (2003), El nombre del mundo es bosque. Barcelona: Minotauro

En un planeta, a veintisiete años luz de la tierra, los machos de la  especie humana  desertizan los bosques y esclavizan a los indígenas verdes: los athashianos. Publicada en los años 70 del siglo pasado se trataba de una parábola de la guerra del Vietnam que continúa teniendo vigencia.

Frente a los varones invasores, los  athashianos forman una sociedad matriarcal pacífica fundida con el bosque, su hábitat natural en la que un grupo de hombres se forman para ser soñadores.

–"¿Te caben los sueños en las manos?
–Sí.
–¿Los tejes y los modelas, los diriges y los sigues, los comienzas e interrumpes a voluntad?
–A veces. A veces me da miedo.
–A quien no." P. 38.

"Los althashianos "no podían tener jaqueca , cuando soñaban despiertos ahuyentaban las tensiones una semana antes de que apareciesen. Prueba, prueba soñar despierto. Empieza como Selver te enseñó. Aunque no sabia nada de electricidad ni podía comprender los principios del EEG, ni bien oyó hablar de las ondas alfa y cuándo aparecen, Selver dijo: "Ah, sí, se refiere a esto" y en el aparatito que registraba el funcionamiento de la cabecita verde aparecieron los inconfundibles garabatos alfa; y en una clase de apenas media hora le había enseñado a Lyubov cómo provocar e interrumpir los ritmos alfa." P. 56.

Tanto los sueños como el canto son mecanismos que pacifican a los nativos:

"Los adolescentes que no han dominado aún el sueño controlado o el canto competitivo suelen luchar entre ellos, o pelearse a puñetazos." P. 62.

En esta sociedad matriarcal aparece desdibujado el papel de las mujeres ya que el relato se centra en la figura del héroe o avatar, encarnación terrestre de un dios,  Selver que, excepcionalmente, recurre a la violencia para expulsar de su planeta a los seres humanos.

La novela es antibelicista y ecologista. A ella remite, por ejemplo, la popular película Avatar de James Cameron.


¿Estamos regresando al futuro del pasado?