dilluns, 29 de gener de 2018

Siri Hustvedt (2017), La mujer que mira a los hombres que miran a las mujeres. Barcelona: Seix Barral. Traducción de Aurora Echevarría


Siri Hystvedt es una filóloga que no sólo lee literatura, sino artes plásticas, ciencia, situaciones vitales o señales que emite el psique-soma que nos conforma. Pero, por encima de todo, es la mujer que, como un espejo, refleja los sentimientos de sus semejantes.

El título ya sugiere una doble lectura con su punta de ironía: "Te miro varón como tú me miras. Si me observas de igual a igual, seguro que viajaremos juntos con placer; si me miras desde el sexismo, pensarás que mi mirada es como la tuya. Si lees el libro comprobarás que no es así y que también puedes ser un compañero de camino."

El discurso de SH me ha cautivado desde la introducción. Me atrae su curiosidad intelectual que la impulsa a dialogar con lecturas que contestan preguntas para plantear otras que llevan a más lecturas.  Me entusiasma su capacidad de no dar nada por sentado, su busca de un lector con

"una buena disposición para viajar conmigo a lugares donde el terreno quizá sea abrupto y las vistas brumosas, pero a pesar, o tal vez a causa, de estos obstáculos, hay placeres por descubrir." P. 15.

Había terreno abonado para que sus palabras arraigaran y me encontrara dispuesta a tal viaje: mi inclinación a usar y a entender las metáforas como instrumento del pensamiento y de la emoción, aunque puedan convertirse en un oculto pseudo interpretador manipulado de lo que llamamos realidad.

Por ello me interesa que ponga su clara mirada en aquellas metáforas fosilizadas que no advertimos y que filtran y modulan nuestra visión y me ha divertido especialmente el artículo "La magia del globo" en el que deconstruye el significado de El perro globo de J. Koons adquirido por 58,4 millones de dólares en 2013.


"De hecho, un globo se ofrece como acertada metáfora de las lecciones de la historia: soplas y soplas, y se hace más y más grande, y en tu emoción olvidas las leyes de la física y empiezas a creer que no existe en el mundo un globo como el tuyo, que no hay límites en cuanto a tamaño. Y entonces revienta." P. 49.

En más de una ocasión he observado a famosos de todas las burbujas hablar de sí mismos en 3ª persona y me complace como analiza esta marca gramatical  que, como ciertas perífrasis, tiempos y modos verbales,  actúa como metáfora.

"Tal vez Koons está admitiendo con ello que es una celebridad y que, por tanto, vive buena parte de su vida como un personaje en tercera persona: Jeff Koons; él mismo es un producto que se comercia en el mercado del arte." P. 46.

En el siguiente capítulo SH utilizará como leitmotiv otra marca gramatical metafórica y nos presentara a : "Mi Loise Bourgeois". La cosa se complica.

Hay unas pocas mujeres famosas que hablan de sí mismas en 3ª persona y cotizan alto, aunque siempre menos, en el mercado del arte. Así Louise Bourgeois habla de su dura experiencia para entrar en el mundillo:

"Los patronos del Museo de Arte Moderno no estaban en absoluto interesados en una joven de París. No se sintieron adulados por la atención que ella les prestaba, no mostraron el más mínimo interés por sus tres hijos... Preferían a los hombres, y, entre éstos, a los que se callaban que estaban casados... Era una corte. Y los bufones artistas acudían a ella para entretener, para cautivar." P. 61.

Las mujeres estamos atrapadas en telas de araña y es al envejecer cuando la artista es más apreciada como tal: "el rostro viejo no encierra la amenaza del deseo erótico." P. 61

"Mi Louise Bourgeois entendió la necesidad, el vehemente impulso de traducir una experiencia real en símbolos apasionados. La experiencia que hay que traducir es profunda y antigua. Se construye a partir de la memoria, consciente e inconsciente." P. 61.

Aquí encontramos otro punto clave de esta alianza entre literatura, artes y neurobiología: " No hay percepción sin memoria." P. 69.


Y aquí encuentro a viejos conocidos.

¡Qué riqueza de ideas, qué viaje más estimulante!

No entro en la teoría literaria que subyace en los apartados dedicados a la imaginación literaria ni en el estilo que evita los lugares comunes, en cambio, no me resisto a comentar el final del capítulo final dedicado a su leído, releído y vivido Kierkegaard.

En este artículo parece que me acerco a la ironía latente de la autora y se me contagia su entusiasmada búsqueda del placer de conocer no exento de dudas: ¿Por qué escribir?¿Por qué no preferir el silencio? ¿Desde cuál de los múltiples "yo" hablar? ¿Desde qué punto de vista?

La ficción señala un camino y la filosofía puede tomar la forma de una novela. Hay que atreverse a dar el salto que impulsa el tropo metafórico.

“Esta es la verdad polifónica de la ficción, que siempre es comunicación indirecta. Consiste en muchas pequeñas verdades, una pluralidad de voces…” P. 402.

Seguiré viajando contigo Siri Hustvedt.










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