diumenge, 15 de setembre de 2013

Augusto Monterroso, Cuentos, Fábulas y lo demás es silencio. Barcelona RBA. 2013

La mejor síntesis de la sintética obra de Monterroso la escribe su heterónimo Eduardo Torres:

"Monterroso (...) exprime sus textos, para extraerles inmisericorde ese dulzor amargo propio de ciertos cítricos con que clava el aguijón de su sátira en las costumbres..."P. 316.
 
La mirada y la leve sonrisa socarrona de Augusto Monterroso
Utiliza la misma metáfora verbal que Gracián cuando en Agudeza y Arte de Ingenio definía el concepto como: "Acto de entendimiento que exprime la correspondencia que se halla entre los objetos."

Veámoslo en una fábula publicada por primera vez en 1969: "El camaleón que finalmente no sabía de qué color ponerse"

"En un país remoto, en plena Selva, se presentó hace muchos años un tiempo malo en que el Camaleón, a quien le había dado por la política, entró en un estado de total desconcierto, pues los otros animales, asesorados por la Zorra, se habían enterado de sus artimañas y empezaron a contrarrestarlas llevando día y noche en los bolsillos juegos de diversos vidrios de colores para combatir su ambigüedad e hipocresía, de manera que cuando él estaba morado y por cualquier circunstancia del momento necesitaba volverse, digamos azul, sacaban rápidamente un cristal rojo a través del cual lo veían y para ellos continuaba siendo el mismo Camaleón morado, aunque se condujera como Camaleón azul; y cuando estaba rojo y por motivaciones especiales se volvía anaranjado, usaban el cristal correspondiente y lo seguía viendo tal cual. (...)
Pero lo bueno fue que el Camaleón, considerando que todos eran de su condición, adoptó también el sistema.
Entonces era cosa de verlos a todos en las calles sacando y alternando cristales a medida que cambiaban los colores, según el clima político o las opiniones políticas prevalecientes ese día de la semana o a esa hora del día o de la noche." P. 190.
Leí la fábula el mismo día que la comparecencia de Mariano Rajoy en el Senado
 Monterroso, como Gracián, nos desvela con su ingenio las relaciones entre los objetos y las situaciones de manera que, directa, concisa y certeramente, clava el aguijón. Los dos saben que:

"Lo bueno, si breve, dos veces bueno y aún lo malo, si poco, no tan malo."


Me propongo buscar la edición ilustrada por el propio autor de La palabra mágica, para completar el ciclo de su obra y para ver si aprendo.