diumenge, 31 d’agost de 2014

Elena Ferrante, Un mal nombre. Barcelona: Lumen


Juventud llena de literatura que corre paralela a lo largo de las vidas de las dos amigas. Vidas enredadas en el barrio como una madeja descuidada.

El fermento de la escritura de Lena serán los ocho cuadernos o diarios  de Lina, la amiga estupenda, que ahora se está forjando un mal nombre, y que continúa impulsando el crecimiento personal de Lena. Aunque se burle de su tono y vocabulario cuando habla con sus amigos intelectuales, aunque la acuse de renegar de sus orígenes, Lina la envidia y desea volver al estado de gracia que conlleva la creación artística:

"... gran parte del placer de aquellos días provenía (...) de la capacidad que tuvimos de elevarnos por encima de nosotras mismas, de aislarnos en la realización pura y simple de aquella especie de síntesis visual." P. 123.

Por esto, ambas buscan en Nino Sarratore, "un arcángel sin anunciaciones" el complemento que les falta. Intelectual a la vieja usanza, artista que arrastra sus contradicciones, buen orador y crítico social.

"Saqueadores –los definió Nino en un crescendo–, devastadores, sanguijuelas, personas que se embolsan maletines de dinero y no pagan impuestos: constructores, abogados de constructores, camorristas, monárquicos-fascistas y democristianos que se comportan como si el cemento se amasara en el cielo, y Dios mismo, con una paleta enorme, lo lanzara en bloques sobre las colinas, sobre las costas." P. 211

Pero, Lena se pregunta cómo lograr superar el vacío educacional y social que la separa incluso de su antiguo vecino Nino. Para saltar esa frontera no es suficiente su excelente currículum académico y sólo lo logrará escribiendo, volviendo al mensaje del libro de Louisa M. Alcott Mujercitas. Entendiendo la literatura como una especie de terapia personal y social, pero sin olvidar el lenguaje forjado y pulido con el hábito y unido a una gran fuerza interior.

"una fuerza oscura, agazapada en la vida de la protagonista, un ente con la capacidad de soldarle el mundo a su alrededor, con los colores de la llama del soplete..." P. 473.

Esta fuerza la tienen las novelas de Ferrante, sea quien sea. Esta fuerza nos hace estar esperando la continuación de esta tetralogía.