dijous, 23 de març de 2017

David Safier (2015), Más maldito Karma. Barcelona: Seix Barral (Biblioteca Formentor)



Segunda parte del exitoso Más maldito karma.

Me lo regaló una buena amiga con la sana intención de que me diera la risa. Lo siento, pero no ha conseguido hacerme reír.

Desde luego, algunos días te sientes como si estuvieras reencarnada en una hormiga o en un caracol y, claro, la perspectiva de la reencarnación en sucesivos animales puede ser una buena óptica para realizar una aguda crítica social.

Como la que se pone en boca de Einstein:

“Lo que significa que el mayor avance de las últimas décadas es un teléfono portátil con el que se puede ver pornografía, ¿es eso?”


De todas formas, salvo excepciones, estas reencarnaciones están tratadas como una segunda oportunidad para enmendar errores, reencontrarse con los muertos y tal.

Entonces la narración pasa a ser una especie de parodia de manual de autoayuda que no me ha parecido cómico, sino tópico.

No le veo la gracia a comparaciones como:

“Delgado y con gafas, era el único de los tres que no parecía de tan mal café como un salafista en un concierto de Miles Cyrus.”

Será que mi sentido del humor va por otros caminos.

La única metáfora que me ha interesado es la de “familia patchwork” que se aplica a familias reagrupadas o construidas con fragmentos de otras y que cierra el libro.