dimecres, 5 d’abril de 2017

María Paz Battaner Arias (2017), Algunos pozos sin fondo en los diccionarios. Madrid: RAE




El tema que ha escogido Paz Battaner para su discurso de ingreso en la Real Academia Española es a la vez lingüístico, filosófico y social.

Se necesita toda una vida de fértil dedicación, lucidez y valentía para hacer una propuesta de cómo poner orden y concierto en el tratamiento que dan los diccionarios monolingües a palabras del tipo de: sorpresa, emoción, gratitud, entusiasmo, disposición, misericordia, perplejidad o paz. Estos sustantivos abstractos son nada más y nada menos:

“palabras que nuestra especie necesita para inventarse la vida, para acompañar y dar orientación a la vida, para otorgar estatus de realidad a esta vida.” (P. 12)

No intentaré resumir la propuesta de las plantillas que podrían usarse para sistematizar y mejorar la calidad de uso de los diccionarios que la flamante y muy digna ocupante de la silla s nos hace con sabia prudencia.

Sólo voy, como es mi mester en estas páginas virtuales, a rastrear las metáforas que jalonan el magnífico texto de la doctora Battaner que sabe muy bien lo escurridizos que son estos términos:

“La palabra paz podría recibir todos los hiperónimos recogidos en un diccionario para reflejar las muchas irisaciones que toma en su actualización en el discurso” (P.77)

Esas voces que nos ayudan a guiarnos tienen matices tornasolados, presentan muchas facetas, tienen un significado “opalino”. La magia del ópalo que cambia de color con la luz me recuerda aquel aforismo medieval:

Las piedras y las hierbas tienen virtudes, pero más tienen las palabras.

Por ello son escurridizas, necesarias y atractivas, por esto, Paz Battaner las viene:

acechando desde la semántica, la gramática y la lexicología, aunque el significado se me disuelve en el sentido.” (P. 99)

Para conseguir atrapar este significado muchos especialistas han decidido acudir a metáforas conceptuales, ya plenamente aceptadas en el sentido específico correspondiente a la disciplina, como: marco, esquema, fondo o dominio.

En otras ocasiones están en proceso de lexicalización como cuando Goddar y Wierzbicka hablan del término defenestración en su paso del sentido recto al figurado como “experiencias preempaquetadas” de fácil reutilización. O cuando se sugiere que los diccionarios tiene que “arañar leves matices de significados” o cuando se habla de  explotación de la palabra” para explicar su uso estilístico o creativo.

Sabido es que, como decía Ortega y Gasset, la metáfora es una herramienta, una caña de pescar para atrapar el conocimiento.

Pero volvamos a las imágenes a las que recurre la Excma. Sra. Battaner, principalmente las que le sirven para estructurar su valiente discurso hacia los pozos sin fondo, por caminos que se bifurcan y que vuelven a encontrarse, que bajan y suben hasta la “cima de la torre” que necesita del refuerzo de la semántica y de la sintaxis para hacer más sólido el irisado significado:

“Las relaciones semánticas y sintácticas hacen más estable, refuerzan la cima de la torre, impiden que se desmorone tan rápidamente como habíamos visto al intentar entrar en la definición de emoción con que habíamos comenzado.” P. 100

Me viene a la imaginación un bien construido castillo de naipes, etéreo y sutil. Cada palabra es una carta de valores cambiantes según el contexto, el juego y la variopinta sociedad que juega. Para captar el valor de cada pieza se debe ser sagaz y para colocar cada una de la mejor manera, muy hábil.  Sabemos que en algún momento caerá el castillo de naipes, como se derriban múltiples usos sociales, pero mientras tanto hay que jugar en serio, atrapados por el reto sintiendo:

“…el secreto o misterio que hoy todavía encierra la lengua y que me atrae con fuerza.” (P.123)

La metáfora que más me cautiva es la que toma como fuente al mítico Proteo de las mil caras. Los sustantivos abstractos son como él, protéicos:

“… ofrecen aportaciones semánticas insaciables, resultan ser una inagotable fuente de recursos léxicos, de manera que, cuando se quiere llegar a describirlos se muestran con una profundidad sin fin: la inagotable realidad inventada. “

Los versos de Borges sobre Proteo nos indican que hemos llegado al fondo sin fondo del pozo: a la palabra poética.

Urgido por las gentes asumía
La forma de un león o de una hoguera
O de árbol que da sombra a la ribera

O de agua que en el agua se perdía.


Y remata la académica Battaner:

“En los pozos sin fondo, también el agua se pierde entre más agua.” P. 119.

Afortunadamente nos queda la irisación opalina de sus virtuosas palabras.