dilluns, 25 de gener de 2016

Elena Ferrante (2015), La niña perdida. Barcelona: Lumen. Final de la tetralogía "Dos amigas"



Paola Vergottini
Me duele terminar esta historia y he ido refrenando el ansia de devorar la última entrega para que durase el privilegio de vivir en su sortilegio. He intentado distanciarme de Lena para no perder la perspectiva identificándome con ella, pero me he rendido. Siento que su mundo es el mío, descubro que dice o piensa lo que he dicho y he pensado, incluso su genial amiga es un compendio hiperbólico de las mías.

Ferrante ha conseguido dar lo que prometía en la primera novela y, no sólo, explicar la desaparición de Lena, sino también dar cuenta de cómo se vive entre contradicciones y en precaria libertad en la sociedad que nos ha tocado vivir: amistad, liberación de la mujer, movimientos sociales y políticos que ya son historia , desastres naturales, amor, pasión, terrorismo, corrupción, drogas, filosofía, avances tecnológicos. Además, ha logrado plasmar cómo se construye una escritura potente, coherente y viva.

En medio de la vorágine de la vida la narradora Elena-Lena logra mantenerse firme "como la punta del compás mientras la mina traza círculos." Incluso cuando el impresionante terremoto de 1980 "se les mete en los huesos" y nada se tiene como seguro ya.

Por contra, Lina, continúa con sus alucinaciones que le hacen perder el contorno exacto de las cosas y que ella denomina "desbordamientos" porque siente físicamente que los objetos y las personas tienen contornos difusos. Para dar cuenta de lo que significa utiliza sinestesias y otras potentes imágenes:
"una emoción táctil se disolvía en una visual, una visual se disolvía en una olfativa, ah, qué es el mundo verdadero..." "si no vigilaba los bordes, todo se escapaba en grumos sanguinolentos de menstruación, en pólipos sarcomatosos, en fragmentos de fibra amarillenta." P. 122.


Yayol Kusama
La alucinante y alucinada amiga parece seguir la teoría de las fronteras borrosas mientras es capaz de impulsar la mente y la voluntad de los que le rodean a altas metas "emanando una energía que daba bienestar, que consolidaba un propósito, que de forma espontánea sugería soluciones." P. 191.

Además tiene una capacidad que impulsaba a Lena a "establecer nexos entre cosas alejadas", es decir, a construir metáforas para comprender la realidad.

Las dos amigas son complementarias y cuando emprenden un proyecto común, como el informe sobre las actividades de los Solana, sus cabezas "se fundieron hasta convertirse en una sola." P. 223. 

Pero no es fácil convivir con Lina y no es suficiente sortear los momentos difíciles propios de toda amistad larga e intensa, sino que hay que luchar continuamente para sortear múltiples e hiperbólicos "cepos" que minan la relación.

Su última trampa es desaparecer: literalmente se borra del mapa, como cuando borramos un párrafo que no nos satisface en la blancura de la pantalla de ordenador, pero cuidado, lo hace como cumpliendo un "proyecto estético", para dejar limpia la página.

Ella que ha introducido a Lena en la tecnología digital y que "acariciaba las techas grises con las yemas de los dedos y la escritura nacía en la pantalla, en silencio, verde como la hierba recién brotada." P. 222.

Esta imagen evoca la experiencia mágica de escribir en los primeros ordenadores de los y las que hemos aprendido a escribir con plumilla y tintero y hemos sentido que debíamos trabajar la escritura "como si se hubiera recibido una investidura, pero de hecho, nadie nos ha investido nunca de nada, nosotros mismos nos hemos otorgado la autorización para ser autores." P. 337.

Las razones que llevan a Lena a escribir son las de tantos y tantas: luchar contra el olvido, cumplir la  misión de dar cuenta, poner orden y dar sentido a la vida.

Sin embargo el contacto con Lina fulmina este proyecto:

"¿El sentido es ese hilo de segmentos negros como la caca de un insecto?" P. 312.

En la madurez, Lena reniega de la aparente coherencia que hace trampa a la realidad:

"mi libro era realmente feo, y lo era porque estaba bien organizado, escrito con cuidado obsesivo, porque no había sabido imitar la banalidad descoordinada, antiestética, ilógica y deformada de las cosas." P. 221.


Yayol Kusama

Esta realidad que se funde y se distorsiona es la que nos ofrece magistralmente 
Elena Ferrante.