dimarts, 19 de juliol de 2016

Pierre Lemaitre (2016) Vestido de novia. Barcelona: Penguin Random House (Debolsillo)


De forma sutil, la  vida apacible de Sophie se alteró y se convirtió "en un revoltijo", hasta que "la muerte decidió invitarse a su locura". 

Me sorprende esta última imagen, porque lo propio del género negro es  utilizar metáforas cotidianas, frases hechas y símiles guerreros, en cambio, es inusual usar una metáfora verbal con términos abstractos, casi filosófica como ésta. El maestro Lemaitre consigue con ella aumentar la inquietud que tan eficazmente  provocan sus novelas.


Sophie pasa a ser la Pirada, la Asesina y la Inmaculada y nos es presentada como una autómata o un juguete de cuerda, pero también como un ser agazapado en el interior de un caballo de Troya esperando el momento de actuar.


En cambio, Frantz, el antagonista maléfico, dice de sí mismo que está "afilado como una navaja" y que es "un artista molecular" ya que, con su pericia con los fármacos, moldea el carácter de Sophie.

La pareja Sophie-Frantz tiene dos referentes también antagónicos: el padre protector de la mujer "como una talla de roble" y la madre destructora que se impone a su hijo vestida de novia y a la que él llora como si acabara de morir.

Por esta razón el final, que no explicaré, no puede ser de otro modo. Lógica impecable de una novela construida con el arte de un complejo juguete mecánico y con una angustia afilada que conmueve a quien se sumerja en su lectura.