dijous, 13 d’octubre de 2016

Melania G. Mazzucco (2016) Eres como eres. Traducción: Xavier González Rovira. Barcelona: Anagrama (Panorama de narrativas)

Vuelvo a  Mazzuco.

Vuelvo a la prosa que envuelve y arrastra de esta potente escritora italiana.

No se trata solo de la historia de una nueva Eva, ni de una oda a una paternidad diferente que ha surgido al contemplar el lienzo de San José con el niño Jesús de Herrera el Viejo.




"Y fue por Herrera el Viejo por lo que Christian y Giose llevaron más tarde a Eva a España (...) tenían la intención de explicarle algún día que le verdadero lugar en el que fue concebida era el Museo de Bellas Artes de Budapest, y el pintor andaluz, la causa eficiente de todo."

Se trata también de una lúcida reflexión sobre la flexibilidad del tiempo, la relatividad de los calendarios y de todas las convenciones que rigen nuestra vida.



Somos cazadores de sombras, como los antiguos que se regían por las sombras de los relojes de sol. Por esto, Giose llevará a Christian a visitar el reloj de sol de Francesco Bianchini en la Iglesia de Santa Maria degli Angeli de Roma y, a su vez, Christian se lo mostrará a Eva y le relatará su experiencia:

"Nos quedamos aquí, donde estamos tú y yo ahora, y esperamos a que el rayo de sol penetrara por el gnomon y dibujara la elipsis sobre la línea meridiano (...) una figura geométrica perfecta, pero intangible, inmaterial, y que se movía como si alguien estuviera escribiendo con un lápiz de luz, y en ese momento me emocioné como nunc me había sucedido, y luego nos quedamos no sé cuánto tiempo mirando la luz que se deslizaba sobre el suelo. Los minutos pasaban, pero el tiempo ya no era lo mismo para nosotros. Nunca más volvería a ser el mismo."

A partir de entonces las horas serán desiguales.

La reflexión no mata la literatura, la enriquece y le da profundidad. Mazzucco sabe crear tensión, dar ritmo a la acción y seducir al lector con:

 "un flujo continuo que recuerda la corriente de un río."