diumenge, 15 d’octubre de 2017

David Trueba (2017) Tierra de campos. Barcelona: Anagrama



Novela discográfica con CARA A y CARA B.

El protagonista, músico pop que ha logrado cierto éxito, siente que “su niñez estalla por todas partes” mientras viaja transportando el cadáver del padre a su pueblo de origen en Tierra de Campos. Así se titulará también su último disco.

Sus canciones sirven “para curar heridas” y son “como caramelos” lo mismo podemos decir de esta novela que no he conseguido disfrutar: las imágenes me han parecido, a menudo, de una canción banal.

http://www.palenciaturismo.es/contenido/d9dfc20e-d5f4-11de-b283-fb9baaa14523?seccion=fc8eff9b-d5f4-11de-b283-fb9baaa14523&seccionActual=0e727781-d5f5-11de-b283-fb9baaa14523

Se salva la analogía que da título a la obra. Los minifundios de la Tierra de Campos se le antojan al protagonista de vida itinerante, en ocasiones al borde del abismo, un símbolo de lo que quiere conseguir con su arte:

“Quizás esa distribución por parcelas, donde cada pequeño propietario sobrevivía con su explotación, no estaba tan lejos de mis aspiraciones en la música, de crear un terreno propio con el que sostenerme. En labrar mi campo era en lo que yo persistía, incluso al imponerse la tremenda concentración de los grandes latifundistas de la Red.” P. 136.

Esta generación que es la primera que “flota ingrávida por las ondas, sin tierra propia", tiene sus terrenos alternativos. Su pequeño pedazo de campo es su trabajo y el lema paterno se concreta en una forma de encauzar su vida: “Tanto das, tanto tienes”.

En fin, lectura amable como un caramelo para curar heridas.