dilluns, 22 de juliol de 2013

Andrea Camilleri (1913), La sonrisa de Angélica.. Barcelona: Salamandra


Escritura directa, precisa y suavemente irónica que refleja el lenguaje popular:

"¡Donde está el dueño, ahí está el duelo!"
"...la velada termina como el rosario de la aurora." P. 10

El eje de la narración es la Angélica del título, que vive en una edificio que "tenía forma de cucurucho de helado".

Angélica Cosulich es:

"idéntica, clavada a la Angélica del Orlando Furioso tal como la había imaginado y deseado ver viva, en carne y hueso, a los dieciséis años, admirando a escondidas las ilustraciones de Gustave Doré que su tía le había prohibido mirar.

"En cuanto su mirada dio en la dama,
reconoció al instante, aun desde lejos,
el bello rostro y el semblante angélico
que en amorosa red lo tiene preso."

Cuando aparece este personaje, se abre un abanico de analogías y los versos de Ariosto servirán de contrapunto a la cadena de acontecimientos y a la correspondiente de amarguras y bendiciones que el amor depara al comisario Montalbano, desde:

"eran sus senos como la cuajada
leche que brota del partido junco..." P. 66.

Hasta:

"Contempla el mar subida en una roca
y se confunde con la misma roca." P. 216.

En conclusión, una breve delicia. Se lee como quien come un helado de limón:



http://www.youtube.com/watch?v=7OSXPIH1_iQ