diumenge, 3 de novembre de 2013

Donna Leon, Amigos en las altas esferas 7, El Peor remedio 8 y Nobleza obliga 9. Barcelona: Booket

El comisario Brunetti lee habitualmente a los clásicos grecorromanos y acostumbra a encontrar en ellos analogías con aspectos de su vida profesional o cotidiana.
Así en Amigos en las altas esferas Patta extiende la mano con un ademán que
"a Brunetti se le antojó alarmante, similar al que imaginaba que haría Clitemnestra para inducir a Agamenón a apearse del carro." P. 60. Es decir, cuando lo engaña para matarlo.
 
Agamenon regresando de Troya poco antes de que su mujer Clitemnestra con halagos le hiciera bajar de carro para llevarlo a la muerte
También los mitos cumplen su función de modelos o esquemas para interpretar la realidad. En El Peor remedio:

"Brunetti recordó el mito de Orfeo y Euridice, el hombre que perdió a su esposa por mirar atrás para asegurarse de que ella lo seguía, quebrantando la prohibición de los dioses, con lo que la condenó a permanecer para siempre en el Hades. Los dioses que gobiernan Italia habían ordenado a Iacovantuono no mirar, él desobedeció y ellos le quitaron a su esposa para siempre." P. 61.
Orfeo y Euridice de A. Rodin
 Pero no todo es como parece y, particularmente en esta novela, los límites entre legalidad y justicia son borrosos: Venecia, nuestro mundo, es más negro que nunca, mientras Brunetti, vive su conflicto matrimonial, ya que Paola parece haber optado por el peor remedio y está pasando su propio infierno del que no hay Orfeo capaz de rescatarla. 

Fotografía de Toni Catany
 Sin embargo, existe un refugio donde resistir mientras pasa la tormenta:

"Irme a casa a leer –contestó él... No tenía más que cruzar por entre los periodistas que estaban delante del edificio, escapar de sus cámaras y de sus preguntas machaconas, y podría quedarse en casa leyendo hasta que Paola tomara una decisión o hasta que se resolviera todo esto. Podría hacer que los libros lo sacaran de la questura, de Venecia, de este siglo lamentable, lleno tanto de sensibleria barata como de sed de sangre, para llevarlo a mundos en los que su espíritu se sintiera más confortado." P. 73.

Fotografía de Toni Catany