dimarts, 4 de febrer de 2014

Marina Subirats (2013), Forjar un hombre, moldear una mujer. Barcelona: Aresta Mujeres


Pocas metáforas en la prosa clara y eficiente de Marina Subirats.

Destacan, por ello, las potentes imágenes del título que se rastrean a lo largo del ensayo y que actúan como bisagra del texto.

El término FORJAR nos evoca: metal, herrería, ferretería, ingenio, construcción/destrucción, fuerza, arma, batalla... En cambio, con la palabra MOLDEAR nos vienen a la mente: barro, alfarería, vajilla, arte, conservación/cuidado, delicadeza, vasija, vida cotidiana...


Para ellos la cota y para nosotras la cotilla:

"Fueron nuestras aplastadas madres, obligadas a cumplir con su deber, es decir moldearnos para que nos adaptáramos a una cultura misógina, encorsetadora –¡ay, aquellas fajas con ballenas que taladraban la piel!– mutiladora de posibilidades y deseos." P. 11.

Pero ellos también tienen que quitarse su corsé o  pesada cota:

"Los hombres han avanzado menos, y les queda mucho trabajo para poder librarse de sus propios corsés, ser, finalmente ellos, ganar en seguridad, no tener que sustentarse sobre unos privilegios consentidos de antiguo, que hoy se tambalean y les dejan inermes, expuestos a ejercer violencias mortíferas sobre las mujeres y sobre sí mismos." P. 189.

La mayoría de los chicos actuales tienen como modelo al guerrero simbólico de más prestigio, ahora y aquí, el futbolista; mientras que las chicas quieren ser estilizadas princesas.

"El control sobre el cuerpo se convierte así en una forma de alcanzar poder. Psíquicamente, es la manera como la niña puede transformarse de una víctima, un ser negado, no protagonista, a la que el mundo no le está destinado, en un ser poderoso, central, admirado y dotado de capacidad de decidir.
El precio es el autocontrol, la extrema vigilancia sobre el propio cuerpo, para llegar a moldearlo de acuerdo con los cánones del momento. Es, por decirlo así, la única vía de ascenso social para las niñas, especialmente las de clase trabajadora, ven a su alcance, del mismo modo que sus hermanos aspiran a ser grandes jugadores de fútbol..."

Estas son unas de las cotillas y de las cotas de las que tenemos que librarnos hoy, por esto, este libro debería ser leído, explicado y comentado en todas nuestras escuelas.