dijous, 30 de novembre de 2017

Paul Auster (2017) 4 3 2 1. Barcelona: Seix Barral. Traducción de Alberto Nolla


¿Es el puro azar o el destino implacable el responsable de la elección entre los caminos infinitos de la vida? 

Todo ser humano se ha interrogado de forma parecida. Quien escribe novelas se lo pregunta más a menudo porque, a medida que se avanza en el planteamiento y en la redacción de un relato, los personajes se van empoderando, por decirlo con una palabra del momento; mientras el o la novelista debe, con esfuerzo, rechazar alternativas para conseguir que todo encaje y que parezca que ocurra lo que deba ocurrir a la vez que cautive y sorprenda. 

Este conflicto es el que llevó, por ejemplo,  a Unamuno o  Pirandello a hablar con sus personajes y a  Pedrolo a escribir la serie Temps Obert con 11 variaciones del personaje de Miquel Bastida.  Ahora Paul Auster afronta el reto de dar cuenta del abanico de posibilidades vitales de un personaje desdoblado.

Versiones de Miquel Bastida

“Idénticos pero diferentes, en este caso cuatro chicos con los mismos padres, el mismo cuerpo y el mismo material genético, pero viviendo en casas diferentes de ciudades distintas, cada uno con sus propias circunstancias particulares.” P. 358.

La peculiaridad de Auster es que se trata de una novela autobiográfica, en la que el personaje 1 es el escritor de su propia historia, amplificada con tres versiones añadidas.

“…tres versiones de sí mismo, narraría las tres historias en paralelo a la suya propia (más o menos su propia historia, porque él también se convertiría en una versión novelada de sí mismo)". P. 857.

El aspecto metaliterario  es el que más me interesa de la obra: una novela dentro de una novela con múltiples reflexiones sobre el trabajo de escribir como la alegría y la angustia de ver publicada una obra:

Prolusiones brotó de la tierra de forma tan inesperada como el primer azafrán a principios de primavera.” P. 840.

“En caso de que volviera a publicar otro libro, se taponaría los oídos con cera, se vendaría los ojos, se ataría al mástil del barco y aguantaría la tormenta hasta que las sirenas ya no pudieran alcanzarlo.” P. 841.



La obra, como la anécdota de la historia del apellido del protagonista, pretende “convertirse en una parábola sobre el destino humano y los interminables desvíos que una persona se encuentra en el camino de la vida.” P. 845.

A esta dimensión filosófica hay que añadir la voluntad de revivir el marco histórico de USA entre los años 50 y 70 para dar dimensión social al personaje. Así el protagonista espera con frustración el resultado del sorteo que decidirá si tiene que ir a la Guerra de Vietnam:

“El país se había convertido en un casino pero tú no podías tirar los dados”. P. 841.

Lo filosófico y lo social se complementan y apuntan en la misma dirección existencial en un tour de force narrativo que aspira a conseguir como Crimen y Castigo  ser capaz "de volverlo a uno del revés y ponerlo patas arriba”.

No he sido afortunada, con 4 3 2 1 no me ha sucedido.